(Este artículo fue publicado originalmente en la revista cultural digital Lapicero Verde)

Por Mario Alegre Barrios

Convertido en uno de los ejemplos más elocuentes del poder transformador de la música como recurso para forjar ciudadanos de bien para ellos mismos, para sus familias y para el país, el Programa Música 100×35 del Conservatorio de Música de Puerto Rico presenta una nueva edición de su concierto Misión Orquestal.

En este programa participan alrededor de medio millar de niños y jóvenes acompañados por varios maestros que durante los pasados días han trabajado intensamente para dominar la oferta musical que se presentará este sábado a partir de las 11 de la mañana en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré.

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“La Misión Orquestal es una de las iniciativas académicas más prominentes de nuestra programación anual”, dice la profesora Helen González, directora del Programa Música 100×35. “La última que se hizo fue hace alrededor de dos años por razones de presupuesto… es un proyecto que necesita de muchos recursos porque involucra a una facultad integrada en su mayoría por las primeras sillas de las diferentes secciones de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, además de los gastos inherentes a alimentación, transportación y arrendamiento del teatro, entre otras cosas. El auspiciador principal de esta Misión Orquestal es el Banco Popular”.

En este concierto participarán alrededor de 500 niños y jóvenes de los diversos núcleos del Programa Música 100×35 para interpretar un programa integrado por obras de Beethoven, Vivaldi, Brahms y Dvorak, entre otros compositores.

La profesora González reitera que la envergadura de este proyecto es enorme, ya que cuenta con el maestro Henry Hutchinson a cargo de toda la seccion de los primeros violines, Inoel Jirau, a cargo de los segundos violines; Emmanuel Olivieri, en las violas; Luis Miguel Rojas, violonchelos; Rafael Zayas, contrabajos; Ana María Hernández, flautas; Frances Colón, oboe; Genesio Riboldi, clarinete; Josuha Pantoja, trompas; Felipe Rodríguez, trompetas; Antonio Salcedo, en trombón y tuba, José Alicea, en percusión. Asimismo, vienen como invitados varios profesores del reconocido programa El Sistema, de Venezuela, quienes han impartido talleres durante toda la semana.

“Los maestros Henry Hutchinson, Inoel Jirau y Luis Miguel Rojas serán los solistas junto a la Orquesta Sinfónica de la Juventud Puertorriqueña, dirigida por el maestro Raphael Jiménez, director musical de la Orquesta del Conservatorio de Oberlin, en Ohio”, agrega la profesora González. “El maestro Jiménez ya ha estado antes en Puerto Rico como director invitado de nuestra Orquesta Sinfónica”.

Para la profesora González, con esta edición de Misión Orquestal, “el Programa Música 100×35 está plantando los pies firmemente ante la amenaza de recorte de los fondos gubernamentales que recibimos”.

“Con este proyecto estamos demostrado nuevamente que el Programa es vital para la juventud”, asevera la profesora González. “Si el Programa desaparece, ¿dónde van a estar estos niños y jóvenes al salir de sus escuelas? ¿frente a un televisor, en las calles, en los ‘puntos’? Estos niños pasan diariamente en el Programa tres horas, lejos de ambientes nocivos para ellos, mientras sus familias también se integran al proyecto. No se trata de crear músicos profesionales, sino de construir hombres y mujeres con una sensibilidad por la música que puede ser crucial en su camino hacia la adultez”.

Responsabilidad con el futuro

“Esta invitación –dice por su parte el maestro Jiménez- se concreta a a través del maestro Luis Miguel Rojas, a quien conozco desde hace varios años. Estoy muy contento por esta oportunidad de regresar a Puerto Rico, más aun par trabajar en un proyecto como el de este concierto de Música 100x35”.

Para el maestro Jiménez, trabajar con niños y jóvenes tiene su antecedente a la formación que recibió como parte del proyecto Orquestas Juveniles de Venezuela. “Tuve el privilegio de que, cuando dije que deseaba dirigir, me pusieron una orquesta en las manos”, comenta. “Aprendí a dirigir dirigiendo, desde muy temprano en mi carrera, como sucede con frecuencia con muchos directores en Venezuela por la necesidad que hay. Aunque desde muy joven comencé a dirigir orquestas de adultos, nunca he dejado de trabajar con niños y jóvenes. Lo disfruto muchísimo, y a la vez siento que hay ahí una gran responsabilidad, no solo de que los jóvenes se enamoren de la orquesta, sino que no pierdan la pasión por la música y que no permitan que los retos inherentes a hacer música interfiera con al goce que es posible derivar de ella”.

En esta misma línea de reflexión, el profesor Jiménez añade que “en la educación musical siguen existiendo lo que yo llamo ‘asesinos de músicos’, profesores que a través de una metodología anticuada lo único que logran es que los estudiantes en edades tempranas pierdan el interés por la música”. “Ese estilo de enseñar lo que le ocasiona al estudiante es un estrés con el credo de tocar perfecto y afinado es imprescindible y que fallar en hacerlo es frustrante… esto hace que el muchacho poco a poco vaya perdiendo el interés y esa magia lúdica de jugar y disfrutar de este tipo de arte”, explica. “Esa obsesión por la técnica perfecta borra del mapa todo el goce de hacer música. Como artista, como músico, me siento obligado a proteger ese goce natural y abonarlo en los niños y jóvenes que se inician en la música”.

Aunque esta actividad está dedicada a los niños y jóvenes del Programa Música 100×35 así como a sus familiares, aún podrían quedar algunos boletos disponibles. Para información al respecto, llamar a la señora Teresa Ríos, al (787) 751-0160, extensiones 278 y 295.

 


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