12 de noviembre de 2017

A toda la comunidad académica

Pedro I. Segarra Sisamone
Rector

 

COMUNICADO

Reciban un cordial saludo. Como consecuencia de que (1) el servicio eléctrico aún no se ha reestablecido en nuestra institución, y de que (2) nos vemos imposibilitados de reubicar—como en las pasadas semanas—algunas de nuestras clases en las facilidades de la Sala Sinfónica Pablo Casals (debido a que estas facilidades han sido arrendadas por varias agencias e instrumentalidades del Gobierno de Puerto Rico durante los próximos días), informamos que las clases quedan suspendidas durante el día de mañana, lunes 13 de noviembre 2017. No obstante,todo el personal no-docente debe presentarse a trabajar como de costumbre.

Previendo la posibilidad de futuras intermitencias en el servicio eléctrico, nos encontramos, desde la pasada semana, explorando un sinnúmero de alternativas para energizar—por medio de uno de nuestros generadores eléctricos—varios componentes indispensables para el funcionamiento adecuado del Edificio Académico. Nuestra reciente experiencia efectuando un procedimiento similar en el Edificio Histórico (que goza de un diseño eléctrico más modesto, cuando se compara con el Edificio Académico), sumado a varios retos estructurales ya identificados por el personal de la Oficina de Operaciones y contratistas externos, nos sugieren que nos enfrentamos a un procedimiento tan complejo como delicado—procedimiento que ciertamente no llegará a su término final en un par de días. Les pedimos paciencia durante este proceso.

A luz de las complicaciones inherentes de este tipo de trabajo eléctrico, reconocemos que, de no llegar el servicio en el día de mañana, nos veremos obligados a reubicar algunos de los cursos que se ofrecieron en las facilidades de la Sala Sinfónica durante las pasadas dos semanas en espacios tan inusuales como oficinas, vestíbulos, recepciones, pasillos, etc. Concedemos que esta reubicación no será uniforme o equiparable en todos los casos (y que sólo se conseguirá como consecuencia de un espíritu de abnegación e intrepidez por parte de nuestra comunidad), pero estamos en la mejor disposición de explorar y agotar todas las alternativas de relocalización que nuestros recursos y espacios nos otorguen. Sobre esto último, la memoria colectiva de aquellos que estudiamos y laboramos—no hace tanto tiempo—en nuestra antigua sede en Hato Rey, o en cualquiera de las Escuelas Libres de Música del país, nos permitirá reconocernos tomando o impartiendo clases en espacios, que, aunque rústicos y limitados, fueron loables espacios de aprendizaje.

Mañana en la tarde, volveremos a comunicarnos con información más detallada sobre lo que—confiamos—será una especie de protocolo de relocalización para situaciones similares en el futuro.


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