Reseña: Laureles para Roselín Pabón y Ángel Mattos en Ars, Lux et Veritas de Iván E. Rodríguez

La Sala Sinfónica de Puerto Rico se convirtió en escenario fulgente para rendir un laureado homenaje a los Maestros de Maestros Roselín Pabón y Ángel Mattos en el VII Concierto que organizara la Asociación de Padres y Amigos de las Orquestas Secundarias y Superiores (APAOSS), evento que tuvo lugar el pasado domingo, 6 de abril de 2014. La obra comisionada por APAOSS, Ars Lux et Veritas del joven compositor Iván Rodríguez, se convirtió en la pieza  protagonista de la noche. Su estreno condecoraba a los dos grandes maestros y así quedó plasmado en la partitura de la composición y en la dirección musical efectuada por el propio autor. Como fue compuesta para banda de vientos, coro y solistas (soprano y tenor), su ejecución se representó a través de la participación del talento de notorias voces y distinguidos músicos: la soprano Carmenchu Domínguez, el tenor Carlos Lamboy Caraballo, el Coro Ernesto Ramos Antonini, Coro del Conservatorio de Música de Puerto Rico, Coro Nacional de Puerto Rico y la Banda Sinfónica Ernesto Ramos Antonini quienes convergieron para darle vida a la magnificente composición musical. El encuentro fue mágico, dotado de esplendor.

El estudiante universitario, cuyos compositores Alban Bergh, Johann Sebastian Bach, Piotr Tchaikovsky, Sergey Rachmaninov, Igor Stravinsky, Richar Wagner, Richard Strauss, Gustav Mahler, Ernst Boehe, han pincelado su inspiración, fungió como compositor y director de la original pieza.  Ars Lux et Veritas se destaca por ser una novedosa creación musical descrita por el compositor de la siguiente forma: “La obra es una episódica, escrita en latín, cuyo enfoque es resaltar la labor de compartir la sabiduría, el arte, la humildad y la verdad. Los distintos episodios representan las fases o períodos que se podrían llevar a cabo para llegar al arrobamiento o iluminación que produce el arte, en este caso la música. Esta composición marcha desde un ambiente oscuro de lucha intelectual con el objetivo de abrir las puertas a la luz del arte. Transita por los caminos, complejos y trabajosos pero siempre gratificantes de la enseñanza altruista hasta llegar a la luz del arte. En ese momento, menciono en el texto la frase ars longa, vita brevis con la intención de hacer referencia a lo siguiente: El arte es infinito y la vida resulta  muy corta para alcanzarlo completamente. Este período es uno grandioso en la obra ya que, a pesar de reconocer que no podremos tener el arte en su totalidad, podemos afirmar que le conocemos por la labor realizada por los grandes maestros y eso en sí -conocer el arte mismo- es una grandeza y satisfacción para el pupilo”.

La complejidad de la obra, los retos que conllevó gestarla más montarla para coro y orquesta tienen su fundamento en la novedosa cualidad que otorga la creatividad. Esto se evidencia en la coexistencia de las técnicas composicionales atonales (disonantes) y tonales (consonantes) de la obra. La magia de los contrapuntos creó una musicalidad peculiar de sonoridades disonantes y consonantes innovadoras. “También es importante resaltar la incorporación de la fuga en uno de los periodos de la pieza debido a que su comienzo es disonante; sin embargo, su desarrollo y conclusión se convierte gradualmente en consonante. Al tratarse de una obra episódica, manifiesta episodios diferentes, pero a su vez estos están enlazados por el manejo del material que los compone a cada uno de ellos”, expresó el estudiante de Composición Musical, Iván Rodríguez. Precisamente, apartarse de lo tradicional,  convirtió a Ars, Lux et Veritas en una composición musical atípica y desafiante para una audiencia convencional. En eso, radicó su encanto.

Lo innovador de esta creación musical tiene su esencia en los procesos creativos. Precisamente, Robert Sterbeng en el texto Sinapsis Crëativa: Crëa. tu.Universo del doctor Ariel Orama los describe como “la capacidad de idear algo que no existía, propio de la imaginación, flexible, espontáneo que conlleva asumir riesgos (79).  “Recordemos que nuestros niños vienen con un cableado diferente: están creando conexiones distintas; un contacto con el ambiente particular; una esencia con otro color que la esencia de nuestras generaciones”(Orama 141). Justamente, Iván Rodríguez, quien ha estrenado internacionalmente sus composiciones y ha esbozado arreglos musicales para compositores puertorriqueños experimentados, forma parte de una generación creativa capaz de fusionar, mezclar y crear lo inimaginable.  El joven estudiante del Conservatorio de Música de Puerto Rico lo manifiesta en la creación musical Ars, Lux et Veritas.

El producto de esa ardua labor se evidenció en la interpretación impetuosa que le otorgaron los solistas, coristas y músicos convocados.  Se sumó a ello, el respaldo otorgado por la Decana Interina de Asuntos Académicos, profesora Elisa Torres y el compromiso incondicional del distinguido director del Coro del Conservatorio y el Coro Nacional de Puerto Rico,  maestro William Rivera. Un verdadero educador cree en la capacidad de su alumno,  valoriza su trabajo, respeta su ejecución y lo encamina hasta verlo desarrollarse e independizarse aunque trascienda más allá del tiempo  laboral. Ese fue el modelo que presenciamos. Esa imagen solidaria contribuyó al respeto que todos los artistas le otorgaron a su joven director y el producto fue glorioso, insuperable. Nos vivimos Ars Lux et Veritas, la cantamos con la pasión e interpretación que merecía tanto la pieza, el compositor, como el maestro Rivera, quien respaldó a Iván Enrique Rodríguez hasta el final.

Carmen I. Orama López, Catedrática Asociada de UPRH
Directora del Departamento de Español
Integrante del Coro Nacional de Puerto Rico

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