Este mes de junio celebramos el natalicio del compositor puertorriqueño Amaury Veray, quien también fuera profesor del Conservatorio y director del Departamento de Teoría, Composición y Musicología.

Biografía de Amaury Veray


Músico, Escritor, Compositor y Crítico
Fecha de nacimiento: 14 de junio de 1923
Lugar: Yauco, Puerto Rico
Falleció el 30 de octubre de 1995 en Río Piedras, Puerto Rico
 

Es reconocido por una de las composiciones más sublimes de la música puertorriqueña, el “Villancico Yaucano”. Sin embargo sus ejecutorias en el campo de la música no terminan ahí. Amaury Veray compuso otras obras de gran importancia y su desempeño en otros campos merecen ser apreciados.

 


Danny Rivera acompañado por el guitarrista y profesor del CMPR Luis Enrique Juliá, interpreta el clásico de Amaury Veray, “Villancico Yaucano”, en esta edición especial de 1997 del programa “Estás invitado”.

 

Hijo del Dr. Francisco Veray Marín y de Margarita Torregrosa, Amaury inició su formación en la música con la profesora Olimpia Morel, hija del ilustre músico Juan Morel Campos. Posteriormente continuó sus estudios con Emilio Bacó Pasarell y es cuando crea, a los 16 años, sus primeras composiciones “Canción de cuna” y “Estampa fúnebre”.

Durante ese tiempo también se dedicó al canto. Sus comienzos como intérprete se remontan a las veladas que se celebraban en el Colegio Nuestra Señora del Santísimo Rosario en Yauco, en los novenarios y en las misas de aguinaldo. Además fue miembro de la Banda Municipal.

Al cumplir los 17 años se trasladó a la ciudad de San Juan. A su llegada, pronto se familiarizó en los conciertos ofrecidos por la Oficina de Actividades Culturales de la Universidad de Puerto Rico.

Meses después fue nombrado maestro de un curso de apreciación de música para adultos en la Escuela Labra de Santurce. Mientras tanto estudió en la Universidad de Puerto Rico donde completó su Bachillerato en Artes con especialidad en idiomas en 1943.

Con la recomendación del profesor Facundo Bueso, el entonces rector de la Universidad de Puerto Rico, Don Jaime Benítez, le concedió una beca para estudiar música en el Longy School of Music de Nueva Inglaterra. Pero sus deseos de estudiar se vieron interrumpidos cuando fue llamado a servir en el ejército de los Estados Unidos. Mientras estuvo en las Fuerzas Armadas, Amaury viajó a Panamá y a Hawai, lugares en los que organizó coros con sus compañeros soldados.

Luego de licenciarse de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, pudo ingresar al Conservatorio de Nueva Inglaterra en 1946. En la institución también estudiaron los puertorriqueños Elías López Sobá y Roger Martínez. Luego se reintegró al grupo Héctor Campos Parsi.

Durante sus años de estudios en el Conservatorio, Amaury Veray conoció al flautista George Laureant (quien había estado en Puerto Rico con el Maestro Sanromá), al clarinetista Víctor Polatchek y al director brasilero Eliazar de Carvalla. Igualmente tuvo la oportunidad de conocer y escuchar a Igor Stravinsky dictar conferencias sobre la estética de la música.

En la Facultad del Conservatorio Veray fue discípulo de Carl Mackinley, profesor de composición; de Francis J. Cook maestro de forma y análisis; Harold Schwalb encargado de los cursos de armonía; Lois Lautnr, Arnold Schoenberg profesor de contrapunto; Ivan Waldbauer, estudiante de Béla Bartok y de Zoltán Kodály, profesor de solfeo.

En 1949 Amaury Veray se graduó del Conservatorio con honores, obteniendo una especialidad en Teoría y Composición más una sub especialidad en Música Contemporánea. A instancias de su padre y de algunos de sus amigos Veray regresó a Puerto Rico.

Respaldado con una sólida educación, trabajó como maestro de música en la Escuela Superior de Ponce, fue director de coro de la Universidad Católica y empleado de la División de Educación de la Comunidad adscrita al Departamento de Educación.

En esa institución compuso música para varias de los filmes producidos por la entidad. Una de ellas fue “El puente”, película premiada en el Festival de Venecia y otra fue “El milagro de la montaña”, basada en un cuento del escritor puertorriqueño René Marqués.

El 5 de diciembre de 1950, Veray y sus colegas, Héctor Campos Parsi y Luis Antonio Ramírez se agruparon bajo el nombre de “Acción musical” y suscribieron un “Manifiesto” cuyo compromiso estribó en reconocer y divulgar lo puertorriqueño. Dicha iniciativa se conoció como “nacionalismo musical” en consonancia con movimientos similares que surgieron en América Latina y los Estados Unidos.

Dentro de la agrupación su trabajo se enfocó en géneros populares y formas sencillas. Simultáneamente organizó conciertos y conferencias sobre la música puertorriqueña y su significado socio-histórico. Cabe destacar que sus gestiones se insertaron dentro del programa de reforma social que propulsó el Estado Libre Asociado.

El Conservatorio de Puerto Rico fue otro de los centros docentes donde trabajó Amaury Veray. El músico perteneció a la primera facultad del Conservatorio. Allí enseñó historia de la música, composición y todas las materias teóricas. También fue el primer presidente de la sección de Música del Ateneo Puertorriqueño desde 1953 a 1956.

En 1957 el Senado de Puerto Rico le concedió la Beca Pablo Casals para que fuera a estudiar a Italia en la Academia Santa Cecilia y proseguir estudios avanzados en composición con el maestro Ildebrando Pizzeti. Amaury Veray fue el primer estudiante caribeño que estudió en dicha Academia.

Gracias a su dedicación y cultura musical, Amaury se convirtió en uno de los alumnos honorarios de la mencionada escuela italiana. Esa distinción le permitió ser el secretario del profesor Ildebrando Pizzetti. Bajo dicha responsabilidad el puertorriqueño acompañó al compositor a distintas ciudades de Europa a donde él presentaba sus obras.

En aquellos años Italia gozaba de una efervescente vida cultural. En ese estimulante ambiente Amaury tuvo la oportunidad de conocer a Gian Francesco Malipiero, Paul Hindermith y a Mario Castelnuovo Tedesco, quien fuera el primer estudiante de Pizzetti.

De 1956 a 1959 Veray formó parte de la última cosecha de alumnos de Hildebrando Ildebrando Pizzetti en el Academia Nacional de Santa Cecilia, en Roma. La influencia de Pizzetti incidió fuertemente en el carácter místico y sofisticado de su obra posterior.

El musicólogo Edgardo Díaz Díaz menciona, en una semblanza dedicada a Amaury Veray, que sus años en Italia lo sitúan en una posición única con relación a la labor de Héctor Campos Parsi, quien optó, a sugerencia de sus maestros Aarón Copland y Nadia Boulanger, por prestar más atención al aspecto formal de la música a expensas del acervo popular.

Dentro de ese ámbito Amaury Veray ha compuesto breves piezas para piano en géneros como la estampa fúnebre, la pastoral, la canción de cuna y el vals. Igualmente cultivó otros géneros como el preludio, la fuga y el madrigal.

El especialista Edgardo Díaz también señala que para la composición de su música Amaury Veray utilizó estructuras europeas para dotar a sus melodías de un particular color armónico. Mencionó además que su música evoca la cantinela italiana, el renacimiento español, y el uso de la escala menor melódica.

En su labor como crítico de música Amaury publicó los ensayos “La obra pianística” y “La misión pedagógica de José Enrique Pedreira (1960), “Presentación de José Ignacio Quintón” (1960), “Monsita Ferrer”, “Sonatina puertorriqueña para canto” y “Esperanza” (1962) y Fernando Callejo Ferrer (1962).

En otros de sus trabajos académicos, proclamó a Rafael Hernández como insigne creador de la música popular. Igual tratamiento le dio a la poetisa Julia de Burgos. Por otra parte musicalizó textos de Liliane Pérez Marchand y resaltó la misión didáctica de José Enrique Pedreira.

Entre las obras más notables de Amaury se encuentran “Sonata para violín y piano”, “Sonata para violoncello y piano” y “Cantanta en honor a la Asunción de la Virgen”. Igualmente creó dos ballets. Uno de ellos fue “La Encantada”, cuya trama está inspirada en una leyenda yaucana. El otro fue “Cuando las mujeres…” basada en la plena de Manuel Jiménez. Ambos ballets fueron representados en el Centro de Bellas Artes de San Juan.

En otro aspecto de su obra escribió música incidental para las piezas teatrales “La hija de Jorio”, “La carreta”, “Cristal roto en el tiempo”, “De tanto caminar” y “María Soledad”. Para la obra “Farsa de amor compradito” de Luis Rafael Sánchez también escribió la música transformando la pieza en una opereta.

En su misión por preservar la obra de los artistas boricuas, el Instituto de Cultura Puertorriqueña grabó algunas de las obras de Veray para su colección de música puertorriqueña. Algunas de esas piezas fueron “Canto a Filí-Melé” aria para tenor con texto del poema de Luis Palés Matos titulado “La búsqueda asesina”, “En casa de Tatá”, glosa folklórica para piano; “Ensayo rústico para piano”, que utiliza los ritmos rústicos de la región montañosa de Yauco; “Cuando las mujeres…” reducción a dos planos de la partitura de original del ballet del mismo nombre; “Recitación” canción basada en el poema de Julia de Burgos, “Oh lentitud del mar”.

Como ser humano, Amaury ha sido descrito como una persona totalmente desprendida, humanista por excelencia. Sus estudiantes en el Conservatorio pueden dar fe de tal afirmación ya que a muchos de ellos les ayudaba a buscar hospedaje, libros y les presentaba personas claves. Pero siempre los encausaba a la autodisciplina y formación de carácter, sin ejercer posturas autoritarias.

Mientras laboró como profesor del Conservatorio le dio la oportunidad a los egresados para que pudieran desempeñarse en lo que habían estudiado. De la misma forma fue uno de los que luchó para que el discrimen en contra de los puertorriqueños desapareciera al contratar a nuestros músicos desplazados.

Sin embargo esto no detuvo el que viviera en carne propia la marginación. El uso de nuevas sonidos en su música y su rechazo a las ideas pronorteamericanas, provocaron que su música no fuera reconocida por sus méritos y que pocas veces se programara en conciertos de la Orquesta Sinfónica.

“Veray es quizás el único de los grandes compositores de hoy que nunca vio una obra suya representada en el Festival Casals, evento anual celebrado en San Juan durante el mes de junio. Por eso poco se conoce de los sonidos y textos que Veray aportaba a una rica y dinámica representación de nuestra identidad nacional”, sostuvo Edgardo Díaz Díaz en un artículo publicado en El Diario / La Prensa.

En 2001 se cumplieron 50 años desde que Amaury Veray compusiera el “Villancico yaucano” en una Misa de Gallo en la Nochebuena de 1951. Se dice que en tan solo hora y media el músico compuso este villancico. El mismo ha recorrido el mundo interpretado por las mejores voces del mundo.

En el año en que lo compuso, Amaury era armonista de la iglesia de Yauco y en la Biblioteca de su casa hizo el conocido villancico, que por la madrugada cantó María Amelia Lugo de Vivaldi. Sobre el famoso villancico el autor dijo una vez: “La primera parte del texto es tradicional española, eso no es mío. Donde empieza lo mío es “yo soy un pobre yaucano…” Pasé trabajo en la parte mía, en la métrica. Lo que cogí prestado del folclor español anónimo fueron las dos primeras cuartetas.” Esta valiosa composición fue incluida en el repertorio navideño del Coro de Niños y la Orquesta Filarmónica de Viena.

Amaury Veray Torregrosa entró a la inmortalidad el 30 de octubre de 1995 en Río Piedras. Sus restos fueron enterrados en el Antiguo Cementerio Municipal de su natal pueblo de Yauco.

Enrique Feliciano Díaz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
 

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